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LA SEGURIDAD DE ESTADO: ¿UN CONCEPTO EN CONSTRUCCIÓN?





La transnacionalidad[1] de los poderes financiero económicos, la multidimensionalidad[2] del pensamiento humano, la rapidez de transmisión de la información, el volumen de la data de informática y la facilidad con que se influye el aspecto cognitivo humano, han trastocado la concepción de la seguridad estatal y por ende su planificación.


Cuando se conceptúa seguridad, se relaciona a la ausencia de peligro; sin embargo, en la práctica, la sociedad establece una serie de restricciones con las que se reglan desde las interrelaciones personales hasta estatales, para establecer su apetito de riesgo[3].


Pero, ¿Qué pasa cuando la interacción social sobrepasa la normativa de los estados, utilizando recursos humanos, medios materiales o acciones tecnológicas?


El dimensionamiento físico desaparece, es decir no existe fronteras, por lo tanto, la fuerza de seguridad se vuelve ineficaz al no poder “asegurar el territorio, la población y la soberanía”.


La invasión económica se inicia a través de las finanzas digitales, la ideológica se ejecuta por intermedio de redes sociales, una física usufructúa el espacio, las profundidades del mar o las ondas electromagnéticas y finalmente, la extracción total del conocimiento a través de la red mundial de datos.



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La soberanía se restringe día a día, las decisiones populares son influenciadas por poderes mediáticos que configuran la verdad y la historia. Todo ello sin utilizar una fuerza militar que invada físicamente un territorio, facilitando el obtener los objetivos políticos de un poder transnacional sobre un estado o de un estado sobre otro.


Una economía débil se destruye con rumores, propaganda negativa o inestabilidad política; la sociedad se confronta por color de piel, sexualidad, nivel económico, partido político u otros temas ideológicos; la soberanía se echa abajo desde fuera o dentro de las fronteras; las invasiones territoriales son cada vez menos productivas, siendo reemplazadas por sanciones comerciales y políticas de los grupos hegemónicos mundiales.


En la realidad del convivir diario, se presenta cuando las organizaciones de tráfico de drogas, trata de migrantes, contrabando de órganos, mercaderías, secuestros, compra ilícita de medicamentos, contratación pública corrupta y todo tipo de actividad ilegítima e ilegal destruye la armonía social junto a la economía legal nacional.


¿Pero que pueden hacer un conjunto de patrullas de la fuerza pública asociadas a una pantalla de videovigilancia centralizada en una ciudad? La respuesta es corta y precisa: muy poco.


Mientras consideremos la concepción de seguridad de estado como la armonización de un plan de desarrollo institucional de la fuerza pública que la implementa, el resultado será siempre adverso.


Las sociedades crecen y con ello sus instituciones, pero su crecimiento debe ser correspondiente al ambiente estratégico y no únicamente numérico; se necesita personal especializado que opere con destreza la tecnología y que la explote para empoderar la legalidad y legitimidad del estado.


Afrontar un conflicto multidominio con estrategias integrales es insuficiente para abatir la amenaza, por lo tanto, es necesario actualizar el concepto de seguridad y a su vez, su política.


La seguridad multidominio es una realidad contemporánea, trata del empleo de un volumen y variedad inesperada y asimétrica, de acciones y recursos de diferentes tipos, para crear ventaja de las fuerzas de seguridad del estado al enfrentar adversarios internos y/o externos.


Plantea un enfoque desarticulado, que va en contra de la creencia de que un grupo de poder legal o ilegal utilice todos los medios a su alcance individual pero coordinadamente, para crear una imagen más amplia y abrumadora de su fuerza e influencia heterogéneo y desconcertante, a la vez que dificulta al estado la posibilidad de fijar una forma de luchar en su contra.


En consonancia con las condiciones descritas, la actual seguridad de estado es un:


“Conjunto heterogéneo, pero planificada de acciones tácticas militares, policiales y de otras instituciones estatales, que confluyen en sincronía para obtener un objetivo estratégico, empleando recursos físicos, cibernéticos y cognitivos en los dominios de tierra, aire, mar, espacio y ciberespacio, incluyendo la flexibilidad del uso de las ondas electromagnéticas y la información digital a través de los medios de comunicación social clásicos y digitales”[4].


En dichas circunstancias, el pensamiento complejo[5] facilita implementar una política de seguridad, constituida por ejes que den solución a los problemas que afectan el desarrollo de los intereses generales del estado, compare y confronte las capacidades operacionales propias y de los adversarios, para desarrollar estrategias oportunas y pertinentes en ese nivel.


Como se deduce, ya no existe únicamente, frente interno o externo, ni amenazas o riesgos para cada frente. Las amenazas o riesgos multidominio “saltan” de uno a otro ámbito para conseguir objetivos, se introducen desde fuera o van hacia el exterior de los estados, sin importar los niveles (táctico, operacional, o estratégico) sino la capacidad para alcanzar su efecto deseado.


Si las principales causas de la conflictividad cotidiana ecuatoriana son la corrupción y la estructura organizacional asociada al delito nacional o transnacional, una solución viable y coherente será diseñar una política que ataque el centro de gravedad de esa fuente de conflicto.


Inicialmente, se debe establecer los focos de atención para que la inteligencia nacional comprenda, evalúe y dimensione la información, que nos de la capacidad de antelación deseable, con la que el tomador de decisiones conduzca al país hacia puerto seguro.


Por lo tanto, es imperativo diseñar una política que asuma el papel anticipador y coordinador ante desastres naturales y ofrezca previsión, detección, respuesta y recuperación ante cualquier riesgo, amenaza o enemigo antrópico.



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Que emplee seguridad cibernética y tecnología para lograr economía de recursos, dificultar la corrupción, desarticular la estructura criminal y desestimular su influencia cognitiva; es el primer paso para formalizar estrategias institucionales con objetivos nacionales compartidos.


Un plan que les indique a las instituciones el ¿Qué deben hacer en término de objetivos? y no el ¿Cómo?, porque las confunde y ata para el desarrollo de su planificación.


Un plan que involucre el diseño de una gran base de datos nacionales compartimentada, pero compartida de acuerdo a los ámbitos de competencia de cada institución.


Finalmente, estrategias operacionales que lleven a las instituciones estatales a la coordinación, sinergia, sincronización y secuenciamiento de acciones tácticas que en su conjunto alcancen las soluciones requeridas por la sociedad; donde el plan de desarrollo sea asociado al plan de seguridad; pues la tarea principal del segundo es que el primero se cumpla.


Es el momento que la planificación de seguridad del estado “juegue de manera infinita” con conceptos multidominio y no de manera “finita con las visiones institucionales”, solo de este modo estaremos preparando estrategias que tendrán oportunidad de obtener resultados positivos.



Xpertise, 2023.


[1] Situación social, definida por conductas de los individuos en relación a las fronteras de países en los que habitan, concreta o virtualmente y a la relación con sus comunidades de vida. Indica elementos cuantitativos (frecuencias de viaje, cantidad de relaciones, vínculos objetivos como propiedad, negocios, cuentas bancarias, participación política y social) y otros indicadores cualitativos (calidad de las relaciones, importancia asignada a los vínculos, identificación con más de una comunidad de vida, entre otros). [2] El pensamiento Multidimensional es una propuesta filosófica de Mathew Lipma; intenta descubrir nuevas alternativas para adquirir un conocimiento rico, conceptualmente bien organizado, coherentemente exploratorio, insistentemente creativo, cuidadoso de las relaciones establecidas dentro de su propia organización y de su ambiente estratégico. Aporta incertidumbre, ambigüedad, desorden, que son algunas de las bases del pensamiento que investiga, que busca, que indaga. [3] riesgo que una organización está dispuesta a asumir para alcanzar sus objetivos estratégicos. [4] Concepto de seguridad multidominio, desarrollado por Security Xpertise Ecuador SAS. [5] El pensamiento complejo, según Edgar Morin, se base en establecer relaciones y complementos, en el estudio del todo mediante sus defectos y sus efectos, su movimiento y su quietud, tomando en cuenta la reciprocidad que tiene lugar entre éste y sus partes. Refiere a la capacidad de interconectar distintas dimensiones de lo real. Ante la emergencia de hechos u objetos interactivos, multidimensionales y con componentes aleatorios o azarosos, el sujeto se ve obligado a desarrollar una estrategia de pensamiento que no sea reductiva ni totalizante, sino reflexiva. Este concepto se opone a la división disciplinaria y promueve un enfoque transdisciplinario y holístico, aunque sin abandonar la noción de las partes constituyentes del todo. La sistémica, la cibernética y las teorías de la información aportan sustento al pensamiento complejo.

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